Los principales gremios de transporte urbano del país evalúan la convocatoria a un paro nacional como medida de fuerza frente a la creciente ola de extorsiones, atentados armados y cobro de cupos que azota a conductores y empresas del sector. La decisión definitiva será debatida este viernes, fecha en la que los dirigentes gremiales se reunirán en asamblea para determinar si corresponde fijar el cronograma de la paralización.
Representantes del sector como Julio Rau Rau (presidente de Conet), Ricardo Pareja (titular de la Cámara de Transporte Urbano) y José Quispe (dirigente de Transportes Unidos) manifestaron su profunda alarma ante el recrudecimiento de los actos de violencia criminal y demandaron una respuesta contundente y articulada por parte del Poder Ejecutivo y del Congreso de la República.
Rau Rau alertó que durante los últimos días se han perpetrado nuevos crímenes contra choferes en plena ruta, advirtiendo que la cifra acumulada de víctimas mortales en el sector transporte se aproxima a las 90. Asimismo, el dirigente cuestionó con dureza el texto sustitutorio aprobado en la Comisión de Constitución respecto al pedido de facultades legislativas del Gobierno, señalando que el Parlamento no atendió de manera integral las herramientas normativas requeridas para combatir el crimen organizado.
Por su parte, José Quispe proyectó que, de ratificarse la medida de fuerza en la reunión dirigencial, alrededor del 90 % del transporte urbano formal se sumaría a la paralización. Los representantes gremiales responsabilizaron a las autoridades de ambos poderes del Estado por la ausencia de resultados frente a los ataques y recalcaron que la cita del viernes será clave para definir las condiciones de la protesta.




