“Después de despedirnos de Lewis, la familia cercana aceptó valientemente que sus órganos fueran donados para ayudar a las vidas de otras siete personas”, agregó.
Sin embargo, horas antes de su intervención, el 18 de marzo, la máquina de Lewis indicó que el muchacho empezó a respirar por su cuenta. La familia decidió retroceder en su decisión y darle una nueva oportunidad al joven.
Los médicos no creían que fuera cierto, pero con el pasar de los días, se dieron cuenta de que realmente Lewis estaba recuperándose. El joven ha seguido progresando. Incluso ha comenzado a reaccionar a pruebas de dolor, moviendo sus extremidades por sí mismo y también moviendo la cabeza de lado a lado.




