Esto es gracias a que el prodigioso mar peruano es un escenario privilegiado para la observación de estos gigantes cetáceos en su tránsito por el océano Pacífico desde la Antártida.
En sus más de 3.000 kilómetros de longitud, el mar peruano constituye un corredor biológico para el tránsito de ballenas, en especial de las conocidas como ballenas jorobadas, cuya temporada de avistamiento anual empieza en agosto frente a las costas de Piura y Tumbes, las más septentrionales del país.
Es por esta razón que la temporada de avistamiento de ballenas constituye una oportunidad para apreciar el espectáculo ofrecido por estos imponentes mamíferos marinos que se sumergen en las aguas del Pacífico junto con sus crías.
La costa norte es un lugar privilegiado para el avistamiento, pues se estima que entre 5.000 y 7.000 ballenas jorobadas dejan su zona de alimentación en la Antártida y llegan al Perú entre agosto y octubre de cada año para iniciar su proceso de apareamiento y reproducción.
Este desplazamiento las convierte en los mamíferos con la migración más larga del planeta. Además, estos animales llegan a medir unos 16 metros de largo y pesar hasta 40 toneladas. Sus cánticos pueden percibirse a 300 kilómetros de distancia bajo el agua y se repiten de cinco a 35 minutos.





