El arte y la perseverancia de un ventanillense están dando la vuelta al mundo. Quienes hoy recorren el histórico Camino de Santiago en España se detienen admirados ante una imponente escultura de un peregrino en la plaza de los Portales (Camponaraya). Lo que pocos de esos turistas internacionales saben es que detrás de esa obra de arte hay manos chalacas: las de Renzo David Roa, un talentoso escultor que lleva con orgullo las raíces de su querido barrio de Angamos.

De modelar con plastilina en Angamos a triunfar en Europa

La historia de Renzo es el vivo reflejo del ingenio y la resiliencia del vecino de Ventanilla. Desde los seis años, ante la falta de juguetes, empezó a crear su propio mundo usando plastilina. Su talento natural e instinto autodidacta lo llevaron a perfeccionarse rápidamente.

Antes de migrar a España en 2004 buscando un futuro mejor, Renzo ya dejaba su marca en el distrito. En el año 2002, puso su arte al servicio de la comunidad creando esculturas para la guardería Matilde Téllez en Angamos II, y también es el autor de la fuente bautismal que hasta hoy alberga la Iglesia San Pedro Nolasco en Ciudad Satélite.

«Extraño mucho mi barrio de Angamos. Aunque la vida me trajo a España, cada año regreso para abrazar a mis padres y a mis hermanos que siguen allá», confiesa Renzo con nostalgia y cariño por su tierra.

Si hay algo que define el corazón de un verdadero ventanillense es su solidaridad. Poco antes de viajar a Europa, un pelotazo destrozó la imagen de Santa Rosa de Lima en el parque del mismo nombre, en el segundo sector de Angamos

Hay una historia que viví justo antes de viajar que nunca voy a olvidar. Resulta que, en esos días previos a mi partida, un chico rompió de un pelotazo la imagen de Santa Rosa del parque del mismo nombre, en el segundo sector de Angamos. La figura llevaba días rota y a mí me daba mucha pena verla así, descuidada en medio del parque.

Como yo ya era escultor y sabía del oficio, me ofrecí voluntariamente a repararla y pintarla por completo. Cuando terminé, la gente del barrio estaba tan contenta y agradecida que querían armar una junta para pagarme por el arreglo. Yo les dije que no, que de ninguna manera. Les dije: ‘Tranquilos, yo con una Inka Kola me conformo’, y así fue, jajaja.

Lo más bonito de todo es que hoy, después de tantos años, esa imagen de Santa Rosa sigue ahí, en medio del parque, con el arreglo que le hice. Sigue como el primer día. Saber que dejé ese granito de arena en mi barrio antes de salir a ganarme la vida en Europa es algo que siempre llevaré en el corazón».

Transformando el reciclaje en arte mundial

Hoy en día, Renzo reside en León (España) y trabaja en RMD, una empresa pionera en el reciclaje de neumáticos. Allí encontró el espacio ideal para fusionar el cuidado del medio ambiente con su gran pasión. Su última gran creación, el peregrino del Camino de Santiago, implicó meses de arduo trabajo, modelado en barro y un vaciado final en caucho reciclado, con un rostro inspirado en los trazos del mismísimo Miguel Ángel.

Para Renzo, ver que miles de personas de diferentes países se fotografían con su obra es un sueño cumplido, pero su cable a tierra siempre será Ventanilla. De Angamos para el mundo: Renzo David Roa es la prueba viviente de que el talento chalaco no tiene fronteras. ¡Un verdadero orgullo ventanillense!

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