- Algunas señales de alerta en nuestros hijos son los cambios en el estado de ánimo, dificultad para generar vínculos amigables y constantes pesadillas al dormir.
- Es importante que a los niños les dejemos en claro que ninguna persona debe obligarlos a hacer algo que no quieren o que les incomoda. Por ello debemos validar sus sentimientos en situaciones comunes. Por ejemplo, si en una reunión mi hijo no quiere saludar con beso a la familia, no debemos obligarlo ni forzarlo. Bastará con un saludo de palabra.
- Debemos darles la seguridad y confianza de que, pase lo que pase, sus padres estarán ahí para apoyarlos y cuidarlos. Si en alguna reunión familiar o con amigos se siente incómodo con alguna situación, no debemos expresar frases como “es un exagerado” o “no pasa nada”. Es importante validar su fastidio y enseñarle a alejarse de la situación que lo incomoda.
- Generar momentos de diálogo con nuestros hijos y enseñarles a mantener una relación de respeto del espacio de las demás personas, ya sean adultos o niños, y con mayor énfasis, a hacer respetar su espacio. Nadie puede invadir la privacidad de un niño, acercarse o tocarlo si él no quiere.
- El constante cambio en el estado de ánimo.
- A través de sus actividades académicas, al resistirse a realizar sus tareas o no querer asistir al colegio.
- En el aspecto social, tendrá dificultad para consolidar sus vínculos amicales.
- También podrían expresarse a través de los terrores nocturnos, que consisten en pesadillas constantes.





