El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, tomó distancia de los planteamientos que promueven replicar de manera idéntica su estrategia de seguridad y control penitenciario en el Perú, al sostener que las dinámicas delictivas y las realidades territoriales de ambos países son distintas.

«Ahora, copiarlo idéntico no tendría sentido, ya que todo país tiene realidades distintas. El problema de inseguridad del Perú es real, pero no es comparable al que tenía El Salvador. La medicina no tiene que ser tan fuerte para una enfermedad más pequeña», manifestó Bukele durante la conferencia de prensa conjunta celebrada tras la reunión bilateral en San Salvador.

Diferencias en la naturaleza delictiva

El mandatario centroamericano remarcó que el diseño de las políticas públicas debe responder a las particularidades estructurales de cada nación:

«La idiosincrasia de la delincuencia del Perú es distinta a la idiosincrasia de la delincuencia que hay en El Salvador. Nosotros nunca hemos tratado de decir que este es el sistema para todos los países. Este es el sistema para El Salvador», enfatizó.

Las declaraciones de Bukele se produjeron luego de que la presidenta peruana, Keiko Fujimori, elogiara los resultados del plan salvadoreño y manifestara durante su visita que en el Perú «se debilitó a las instituciones y a sus Fuerzas Armadas y Policía Nacional».

Especialistas en seguridad ciudadana coincidieron con la postura del mandatario salvadoreño, destacando que mientras El Salvador concentró su ofensiva en dos estructuras pandilleras con arraigo barrial (MS-13 y Barrio 18) en una extensión territorial de 21.000 km², el Estado peruano enfrenta economías ilegales atomizadas, minería ilegal, redes transnacionales de extorsión y narcotráfico a lo largo de más de 1,2 millones de km².

Fuentes: La República, Caretas